La línea superior marca la culminación del ejército y la consumación del mérito militar; el gran señor recompensa las proezas confiriendo honores y dignidades.
«Fundar reinos» alude a investir a los vasallos como príncipes feudales; «conferir feudos» alude a designarlos como altos dignatarios y señores de dominios: «cheng» significa recibir y heredar.
Tratándose de hombres inferiores, aunque posean méritos no han de ser empleados para gobernar; por ello se advierte con rigor no utilizarlos.
Cuando las tropas se movilizan, la victoria se alcanza por múltiples vías, sin que todos los valientes sean hombres nobles; de ahí la prevención de que al hombre mezquino, aun con mérito marcial, no se le debe emplear.
Recompensarlo con oro, sedas, rentas y emolumentos es enteramente justo; mas bajo ningún concepto debe conferírsele el señorío sobre un estado ni encomendársele el gobierno civil.
Los hombres inferiores en tiempos de calma son proclives a la soberbia y la codicia: ¡cuánto más si se amparan en sus hazañas militares! Tal fue la perdición de Ying Bu y Peng Yue en tiempos de los Han: he aquí la honda previsión y lejana cautela del santo sabio.
Aquí se discurre exclusivamente sobre el significado del fin del ejército sin atender a las cualidades individuales de la línea, pues se abraza la doctrina primordial.
Mas si se juzgase por la línea, el seis mora con docilidad en la cumbre extrema de la sumisión; concluida ya la guerra y hallándose en puesto sin mando formal, se conduce con prudente bondad, librándose de toda falta.