En el Orden de los hexagramas se dice: «Las multitudes necesariamente han de tener con qué unirse; por ello le sigue La unión». «Bi» significa acercarse con afecto y prestar auxilio.
Los hombres necesariamente deben amarse y auxiliarse mutuamente para luego hallar sosiego; por ende, una vez que existen multitudes, necesariamente debe haber unión; por eso La unión sigue al Ejército.
En cuanto a la estructura del gua, Kan está arriba y Kun abajo; considerándolo por sus dos cuerpos, el agua se halla sobre la tierra, y entre todas las cosas que se rozan y se unen íntimamente sin resquicio, nada hay comparable al agua sobre la tierra: por eso constituye La unión.
Además, todas las líneas son yin y solo la quinta ocupa el puesto soberano con firmeza yang; la multitud se le allega con afecto y quien está arriba también favorece con afecto a los de abajo: por eso constituye La unión. La unión es una vía fausta.
Que los hombres se unan y se acerquen mutuamente es de por sí una vía propicia; por ello en los Hexagramas mezclados se afirma: «La unión es gozo, el Ejército es aflicción».
Mas el unirse los hombres debe seguir su debida vía; si no es según su debida vía, sobrevendrán el arrepentimiento y la falta. Por eso necesariamente ha de indagarse el origen y discernirse mediante el oráculo a quién es lícito unirse para luego asociarse con él.
«Consultar el oráculo» alude a discernir, estimar y ponderar, no necesariamente al empleo de los tallos de milenrama y el caparazón de tortuga. Si aquello a lo que uno se une alcanza lo primordial, lo perdurable y lo recto, no habrá falta.
«Primordial» alude a poseer la vía del soberano y guía; «perdurable» alude a aquello que puede mantenerse en el tiempo; «recto» alude a obtener la vía recta.
Cuando el superior se une a los inferiores, ha de poseer indefectiblemente estas tres virtudes; cuando el inferior sigue al superior, ha de exigir estas tres virtudes: solo entonces no habrá falta.
Cuando los hombres no pueden preservar por sí mismos su sosiego, acuden a buscar unión y afecto; si hallan con quién unirse, logran preservar su tranquilidad.
En el momento en que impera el desasosiego, conviene sin duda afanarse en buscar la unión; si alguien se aísla confiando en sí mismo y su voluntad de unirse no es presta sino tardía, aun siendo un varón valeroso hallará el infortunio.
Si aun para un varón fuerte es funesto, ¡cuánto más para los débiles y sumisos! «Varón» es designación de firmeza erguida; el Comentario dice: «Zinan es un varón», y también: «Esto es decir que yo no soy un varón».
Cuantos nacen entre el cielo y la tierra no pueden subsistir por sí mismos sin unirse unos a otros. Aun en el extremo de la firmeza o de la sumisión, ninguno puede mantenerse en pie aislado.
La vía de la unión nace de que ambas voluntades se busquen recíprocamente; si no se buscan, sobreviene la desunión. El soberano abraza y pacifica a sus inferiores; los inferiores aman y auxilian al soberano; lo mismo sucede entre parientes, amigos y vecinos.
Por ende, arriba y abajo han de aunar voluntades para seguirse mutuamente; si falta la disposición de buscarse, habrá separación y desgracia.
Por lo común, en el ánimo humano, cuando hay búsqueda mutua se produce la unión, y cuando reina la resistencia recíproca surge la discordia; en resistirse o aguardarse, nadie da el primer paso.
El afecto mutuo entre los hombres tiene ciertamente su vía, mas la voluntad de unirse no tolera demora. El Comentario Tuan dice: «La unión es venturosa».