La claridad y el movimiento se auxilian para consumar la abundancia. El dos es el regente de la lucidez y además ostenta el centro y la rectitud: puede llamarse en verdad esclarecido.
Sin embargo, el cinco, ubicado en el puesto de su correspondencia debida, es blando, yin e incorrecto, incapaz de suscitar el movimiento.
Aunque tanto el dos como el cinco sean líneas yin, hallándose en una época donde luz y acción deben sustentarse y ocupando puestos recíprocos, el talento del cinco resulta insuficiente; y al no bastar la capacidad del consorte para apoyarle, la claridad aislada no puede forjar la abundancia.
No logrando consumar la plenitud, se disipa el mérito de su luz; por ello se dice: «agranda su cortinaje, al mediodía ve la Osa Mayor».
El talento sumamente esclarecido del dos, al carecer de un aliado idóneo en quien apoyarse, ve frustrada la obra de su esplendor, y al perderse el fruto luminoso sobreviene la oscuridad: por eso se habla de ver la Osa, astro que solo resplandece en las tinieblas.
Bù significa envolver y tupir, aludiendo a los objetos que ensombrecen y tapan la luz.
La Osa Menor o Mayor pertenece al yin y gobierna el cielo oscuro; que el cinco ocupe el trono soberano siendo débil y yin hace que en el cenit del mediodía aparezca la Osa, tal como en una época de gran abundancia se tropieza con un monarca débil.
Decir que se ve la Osa denota que la luz se ha apagado y rige la tiniebla.
Si el dos, con su preclara virtud central y recta, halla un rey débil, oscuro e injusto que no desciende a buscarle, de presentarse ante él solo cosecharía sospechas, celos y aversión, pues tal es la índole de los amos sombríos. Siendo así, ¿qué conviene hacer?
Cuando el noble sirve al soberano y no halla entrada a su corazón, debe desplegar su más sincera devoción para despertar y conmover su ánimo; si la sinceridad logra tocarle, aun el entendimiento obtuso puede despejarse, la debilidad remediarse y la incorrección enderezarse.
En la antigüedad, quienes sirvieron a príncipes mediocres y lograron que su vía prevaleciera lo consiguieron gracias a que su sincera fe alcanzó la cima y el soberano confió en ellos con firmeza, cual Guan Zhong con el duque Huan o Kongming asistiendo al último monarca de Shu.
Si logra conmover su voluntad mediante la verdad sincera, podrá llevar a cabo su camino, y esto será ventura.