Aunque el cuatro es yang y firme, y funge como rector del movimiento ocupando el puesto de gran ministro, al no poseer el centro ni la rectitud y encontrarse con un monarca oscuro y débil, ¿cómo podría consumar la abundancia y la grandeza?
De ahí que se diga: «agranda su cortinaje». El cortinaje es aquello que circunda y oculta: al cercar no permite ensancharse, al tapar impide el resplandor; y ver la Osa Mayor al mediodía significa que, debiendo haber luz cenital, impera la penumbra.
El señor afín alude a su semejante; al responderse mutuamente, lo llama su señor. El comienzo y el cuatro son trazos yang: que el primero ocupe la base indica que comparten la misma virtud; hallándose en puestos de correspondencia, es su amo semejante.
Ocupar la posición de ministro encumbrado y conseguir abajo el auxilio de hombres sabios de idéntica virtud representa una ayuda inmensa; por eso se dice «ventura».
Mas si con el talento del cuatro se obtiene abajo la ayuda del sabio, ¿podrá acaso forjarse la magna abundancia del mundo?
Se responde: el inferior cuenta arriba con quien en el puesto debido se une a él, y el superior halla abajo la ayuda de hombres esclarecidos; ¿cómo no habría de reportar provecho? De ahí la ventura.
Sin embargo, consumar la abundancia del mundo exige reunir condiciones precisas: el cinco es yin y débil en el puesto supremo, y el cuerpo de Zhen carece de la humildad receptiva y de la sumisión mansa para rebajarse ante los sabios; por muchos hombres ilustres que moren abajo, ¿qué podrían lograr?
Solo la firmeza yang unida al justo medio y a la rectitud es capaz de instaurar la abundancia bajo el cielo.