«Seis en el quinto lugar: pierde el carnero con facilidad; no hay arrepentimiento». La Recta Doctrina afirma: en «pierde el carnero con facilidad, no hay arrepentimiento», el carnero representa la fuerza.
En el tiempo de El poder de lo grande, «siendo yang sobre posición yang apenas se evita la falta, ¿cuánto más siendo yin sobre posición yang y cabalgando con blandura sobre la firmeza?». Quien quebranta la modestia y transgrede el rito indefectiblemente perderá su fuerza.
Hallándose los trazos yang en pleno avance, su ímpetu es imparable; mas si en un momento de fácil sosiego depone de antemano su orgullo y entrega su persona confiando en el dos sin presentarle resistencia, lo firme no le causará daño alguno: y al no haber daño, desaparece el arrepentimiento; por ello se dice «pierde el carnero con facilidad: no hay arrepentimiento».
La glosa indica: de «hallándose en El poder de lo grande» hasta «pierde el carnero con facilidad». La Recta Doctrina afirma: el carnero es un animal obstinado y fiero, por lo que sirve de metáfora del poderío.
Al decir «forzosamente perderá su carnero y extraviará su morada», se indica que al transgredir la modestia y el rito, tal desenlace resulta inevitable por la fuerza de las cosas.
Al afirmar «si es capaz de deponer su fuerza con facilidad apacible y no en medio de peligros y asperezas», se advierte que, si bien el dos responde al cinco, el yang al crecer presiona al yin como un enemigo hostil; por ende, es forzoso deponer la fuerza en un tiempo llano y fácil, antes de que sobrevenga la adversidad, y no esperar al día en que el peligro y los invasores ya hayan hecho acto de presencia.
Dado que permanecer en el puesto entraña la certeza de la pérdida, se le exhorta a prevenirlo con cautela.
No obstante, el maestro Zhuang sostuvo: «El texto del Clásico menciona una sola vez la pérdida del carnero, mas el Comentario divide su aplicación en dos: primero afirma que indefectiblemente perderá el carnero y su morada por una pérdida natural, y luego señala que si logra deponer su fuerza con facilidad apacible obtendrá la ausencia de faltas; ser capaz de perder el carnero entraña para él una contradicción de dos principios».
Me atrevo a decir que las palabras del maestro Zhuang demuestran una total incomprensión del propósito del Comentario.