El tres ocupa la cumbre del cuerpo inferior, situándose por encima del pueblo: representa a las autoridades locales y magistrados.
Ocupando un lugar yang responde a la firmeza y se halla en el extremo del movimiento: al estar por encima del pueblo muestra una firmeza resuelta para aportar auxilio. Resuelto a brindar beneficio, si lo aplica a sucesos aciagos, no habrá falta.
Por sucesos aciagos se entienden desastres, calamidades y vicisitudes extraordinarias. Al residir en la cúspide de lo inferior, le corresponde acatar y consultar a sus superiores; ¿cómo osaría tomarse atribuciones y decidir por su cuenta repartir beneficios?
Únicamente frente a contingencias funestas y extraordinarias puede calibrar lo oportuno, reaccionar ante lo imprevisto y lanzarse sin reparar en su persona con tal de proteger con denuedo a su pueblo; por eso no hay falta.
Si quien está abajo obra por iniciativa propia, el superior sin duda abrigará celos y recelos; mas aun cuando frente a la calamidad el deber justifique el proceder, ha de poseer una confianza sincera y sus actos deben coincidir con la vía del medio; de este modo, su rectitud llegará al soberano y el soberano le dispensará su fe.
Proceder por cuenta propia sin albergar devoción y amor hacia el pueblo es inadmisible; mas obrar con buena intención desatinando en el camino del medio es igualmente censurable.
La tablilla de jade es una insignia de fe; los Ritos dicen que los altos dignatarios sostienen la tablilla de jade al actuar como emisarios para atestiguar su lealtad.
En todos los sacrificios, audiencias y misiones se emplean las insignias de jade para transmitir sinceridad y lealtad.
Habiendo fe sincera y ajustándose al camino del medio, se logrará que el superior confíe en uno, lo cual equivale a informar al señor exhibiendo la tablilla de jade; su lealtad calará hondo en el superior.
Para quien gobierna desde abajo, la norma exige ciertamente obrar con sincera fe y ajustarse al camino del medio; mas siendo el tres un trazo yin y carente de centro, se expone aquí esta advertencia.
Alguien podría objetar: «Siendo el tres de naturaleza yin y blanda, ¿cómo se le atribuye una determinación firme y resolutiva para asumir responsabilidades?».
Se responde: aunque la sustancia originaria del tres sea yin, al ocupar un puesto yang asume la firmeza; al responder a un yang, sus aspiraciones se vuelcan en la firmeza; y al residir en la cima del movimiento, procede con arrojo resuelto.
Poner por obra el auxilio de tal guisa, ¿qué es sino firmeza y resolución? El Libro de las Mutaciones determina el significado a partir de aquello que prevalece, sin detenerse en la sustancia primordial.