Si la debilidad yin es incapaz de sostenerse por sí misma en tiempos ordinarios, ¡cuánto más en medio de la discordia y la escisión! La tercera línea se ubica entre dos trazos firmes sin hallar reposo; es natural que sufra atropellos y vejaciones.
Siendo la correspondencia recta de quien está en lo alto, desea avanzar para unir sus designios con la línea superior; empero, la cuarta le obstruye el paso al frente y la segunda tira de ella por detrás.
La carreta y los bueyes son los aperos para el viaje: la carreta es tirada hacia atrás y los bueyes son frenados por delante.
Quien está a la zaga tan solo tira de ella; mas quien se planta enfrente es arrollado con fuerza por quien avanza: de allí que sufra mayores estragos en su parte superior a manos de la cuarta línea.
«A su hombre le afeitan la cabeza y le cercenan la nariz»: afear la cabeza alude a la pena de rapar los cabellos; cercenar la nariz es mutilarla.
El tres procura seguir a su debida correspondencia, pero el cuatro se interpone y le corta el paso; aunque la tercera línea sea débil y yin, ocupa un puesto firme y su voluntad está resuelta a marchar, por lo cual avanza impetuosamente desafiando el obstáculo: por esa causa resulta lastimada.
Rapada la cabeza y mutilada la nariz indica heridas duplicadas. El tres no congenia ni con el dos ni con el cuatro: en tiempos de oposición esto carece de acuerdo inmediato, mas responde cabalmente a la vía de habitar con firmeza y guardar la rectitud.
Respecto a su correspondencia legítima, en el colmo de la oposición existe la ley ineludible de la reunión final: al comienzo padeció el acoso de dos líneas yang, no teniendo principio favorable; mas luego conseguirá unirse con certeza, logrando tener un venturoso fin.
«Che» (frenar) se compone de «zhi» (controlar) y «shou» (mano): entraña la idea de retener e impedir el avance. Dice el Comentario Xiang: Se ve la carreta arrastrada hacia atrás: la posición no es la debida. No hay principio, pero sí hay final: se topa con lo firme.
Ocupar el tercer puesto siendo seis no es posición recta; careciendo de rectitud no hay sosiego, y hallándose además entre dos trazos yang, sufre semejantes tribulaciones debido a que su posición no es la debida.
«No hay principio, pero sí hay final» denota que al término se encontrará y unirá indispensablemente con el nueve arriba: esto es toparse con lo firme.
Cuando la unión no se funda en la rectitud, jamás perdura sin quebrantarse; mas unirse conforme a la Vía recta excluye por principio una desavenencia eterna: por ello el virtuoso avanza sereno siguiendo la razón, y el sabio percibe las señales manteniéndose inquebrantable.