Nueve, con su firmeza, se ubica en lo más alto: es el colmo de la firmeza. Mora sobre la claridad: es el colmo del discernimiento.
Cuando la firmeza es extrema pero capaz de lucidez, no engendra precipitación sino resolución; la claridad escudriña el principio de las cosas y la reciedumbre decide con justicia.
Hallándose en el límite de Antes de la consumación, no se encuentra en puesto apto para concluir la travesía ni cuenta con condiciones para el cruce; corresponde entonces alegrarse en el Cielo y someterse al mandato divino.
Si en el hexagrama El estancamiento el término conduce al vuelco, ello se debe a la mudanza de los tiempos; mas en Antes de la consumación no rige el principio de que el fin desemboque espontáneamente en la culminación: se detiene únicamente en el extremo de lo inacabado.
Descansar con suprema sinceridad en el deber y el destino, complaciéndose interiormente, permite quedar exento de culpa: beber vino simboliza gozarse a sí mismo. No hallar solaz en su condición induciría ira, angustia y desaliento, cayendo en desgracias y desatinos.
Mas si siguiendo el solaz se cae en la disipación desmedida contraviniendo el rito hasta mojarse la cabeza, tampoco se sabrá reposar en su sitio. «Tener confianza sincera» alude a la fe que mora en el pecho; «perderla» supone apartarse de lo conveniente.
Proceder así torna vana la confianza abrigada. Cuando los hombres en medio del infortunio comprenden su impotencia y dan rienda suelta a sus caprichos sin recapacitar, ¿acaso descansan en el deber y el mandato?