El Tratado del Orden de los Hexagramas expresa: «Las cosas no pueden agotarse por completo; por eso le sucede el hexagrama Antes de la consumación, con el cual concluye la serie». Habiéndose alcanzado la consumación (Ji Ji), sobreviene el agotamiento de las cosas.
Si las cosas se agotan y no se transforman, no existiría el principio de la incesante continuidad. Mas el Libro de las Mutaciones es cambio inagotable; de ahí que tras Después de la consumación suceda Antes de la consumación para dar fin al ciclo.
Pues al no consumarse, no se agota; y al no agotarse, subsiste el principio de la perpetua generación de la vida.
Como figura, Li está arriba y Kan está abajo: el Fuego se halla sobre el Agua, de modo que no se prestan mutua utilidad; por ello se denomina «Antes de la consumación».
En el tiempo de Antes de la consumación existe el principio del éxito y la capacidad del hexagrama ofrece el camino para alcanzarlo; todo estriba en proceder con cautela. El zorro es capaz de cruzar las aguas, pero si se moja la cola, no podrá consumar el vado.
Los zorros viejos abrigan muchas dudas y temores; por ello avanzan sobre el hielo escuchando con atención, recelosos de hundirse. Los cachorros, en cambio, carecen aún de prudencia y temor, de suerte que se lanzan con audacia al cruce.
La palabra «qi» equivale aquí a denotar una disposición impetuosa y brava, como dice el Clásico de Documentos: «Guerreros denodados y bizarros». Si el pequeño zorro se arroja temerariamente a cruzar, se moja la cola y no logra consumar el paso.
En los tiempos de Antes de la consumación, el modo de buscar la consumación exige extremar la cautela para lograr el éxito; si se actúa con la ligereza del zorro pequeño, no se logrará consumar el paso, y no habiendo consumación, nada habrá de resultar propicio.