Aunque Seis en el quinto lugar sea un trazo yin en posición yang y carezca de la debida correspondencia, por ser blando asentado sobre lo firme y haber obtenido además el centro, posee ciertamente la virtud del justo medio.
No extraviar el centro impide apartarse de la rectitud; de ahí que el centro sea sumamente preciado.
En los diversos hexagramas, aunque los trazos segundo y quinto no ocupen su posición canónica, con frecuencia se los alaba por su moderación central; mientras que el tercero y el cuarto, aun estando en su debido lugar, a menudo son reprendidos por carecer de centro.
La posición central suele valorarse más que la mera rectitud formal; pues quien guarda el centro jamás se desvía de lo recto, mientras que quien sólo atiende a la rectitud externa no necesariamente alcanza el centro.
Entre los principios del mundo, nada supera la bondad del centro; esto puede comprobarse en Seis en el segundo lugar y en Seis en el quinto lugar.
En cuanto al movimiento del quinto: si avanza hacia arriba, siendo blando no puede sostenerse en la cúspide del movimiento; si retrocede hacia abajo, tropieza con la firmeza del cuarto: por tanto, ir o venir entraña peligro en ambos sentidos.
Ocupando la posición del soberano y siendo el rector del movimiento, le corresponde adaptarse a los cambios según las circunstancias, manteniéndose afianzado en el centro.
Por ello ha de calcular y procurar con esmero no malograr las tareas que le han sido encomendadas; tales tareas consisten en cultivar la virtud del centro. Si no pierde el centro, por más que afronte peligros no caerá en la desgracia.
«Calcular» denota reflexionar con hondura para no desviarse del centro. La razón de que el quinto corra peligro obedece a que no es yang firme y carece de auxilio; si poseyera vigor firme y apoyos para regir el movimiento, lograría abrirse paso con éxito.
Al ser peligroso tanto el avance como el retroceso, la hora es en extremo ardua; si aspira únicamente a no extraviar el centro podrá salvaguardarse, mas gobernando el movimiento con debilidad dócil no conseguirá consumar grandes logros ni auxiliar plenamente al Estado.