En la Secuencia de los Hexagramas de La oposición se afirma: «Cuando la vía de la casa llega a su agotamiento, sobreviene forzosamente la discordia; por ello le sigue La oposición». Kui significa contrariedad y desunión.
Cuando la vía del hogar se extingue, la separación y el distanciamiento son consecuencias ineludibles; de ahí que a La familia le suceda La oposición.
Como hexagrama, tiene a Li arriba y a Dui abajo: el fuego de Li se eleva y arde hacia lo alto, las aguas de Dui humedecen y fluyen hacia lo bajo; ambos cuerpos se contraponen en direcciones opuestas, lo cual constituye el sentido de La oposición.
Asimismo, aunque la doncella mediana y la menor compartan la misma morada, sus destinos matrimoniales difieren, de modo que sus voluntades no caminan juntas: esto encierra también el sentido de La oposición. La oposición: en asuntos pequeños, ventura.
La oposición es tiempo de distanciamiento, discordia y dispersión; no es de suyo un camino afortunado. Mas gracias a la excelencia de las facultades del hexagrama, aun encontrándose en época de discordia, en los asuntos menores se alcanza la ventura.
Dice el Comentario Tuan: En La oposición, el fuego se mueve hacia arriba y el lago se mueve hacia abajo; dos doncellas conviven juntas, mas sus voluntades no caminan en una misma dirección.
El Comentario Tuan explica primero el sentido de la oposición, aborda luego los talentos del hexagrama y concluye señalando la vía para reconciliar la desavenencia, alabando la grandeza de su aplicación temporal.
La naturaleza del fuego asciende en su movimiento y la naturaleza del lago desciende; la índole de ambos entes se contradice, formulando así el sentido de la oposición.
Aunque las dos muchachas habiten bajo el mismo techo, sus propósitos no se orientan hacia el mismo rumbo, configurando también el sentido de la oposición: de jóvenes conviven juntas, mas al crecer marcha cada cual a su respectivo hogar con intenciones divergentes.
Cuando se habla de oposición, se presupone una identidad original: si en su raíz no hubiesen sido afines, no cabría hablar de oposición.
Siendo gozoso y adhiriéndose a la claridad, lo flexible avanza ascendiendo, alcanza el centro y responde a lo firme; por eso en asuntos pequeños hay ventura. Los talentos del hexagrama son de tal naturaleza que por ellos los asuntos pequeños resultan afortunados.
Dui es gozo, Li es adherencia y es también claridad; de allí que signifique gozarse con docilidad y adherirse a la iluminación.
Siempre que Li se halla arriba y el Comentario Tuan desea destacar que lo flexible ocupa el puesto supremo, dice «lo flexible avanza y asciende», tal como acontece en Jin y en Ding.
Justo en tiempos de discordia, el seis en el quinto lugar ocupa con flexibilidad la dignidad suprema: posee la bondad de alegrarse dócilmente y adherirse a la lucidez, y habiendo alcanzado el justo medio, halla correspondencia en lo firme.
Aunque no pueda reconciliar la división del mundo ni consumar magnas proezas universales, bien puede procurar un alivio menor; de ahí que en los asuntos pequeños haya ventura. Si el quinto lugar es luminoso y responde a lo firme, ¿por qué razón no puede obrar una gran ventura?
Se responde: aunque el seis en el quinto lugar sea dócil y se corresponda con el dos, en tiempos de división los vínculos de unión mutua no son aún hondos ni sólidos; por ende, el dos ha de encontrarse con su soberano en el callejón y el cinco ha de morder la carne tierna para quedar libre de falta.
En una época en que el mundo se halla disgregado, se requiere indispensablemente que el señor y sus ministros sean firmes, yang, centrales, rectos y que aúnen sus fuerzas con absoluta sinceridad; solo entonces podrán reunificarlo.
El Cielo y la Tierra están en oposición, mas su obra es idéntica; el varón y la mujer están en oposición, mas su anhelo es mancomunado; los diez mil seres están en oposición, mas sus quehaceres pertenecen a una misma especie.
¡Cuán grande es el momento y la aplicación de La oposición! Extender la afinidad inherente a la naturaleza de las cosas para esclarecer el uso oportuno de La oposición es el sendero del sabio para concertar las discrepancias.
Distinguir la semejanza solo en lo semejante es el saber del vulgo; mas el sabio penetra la común raíz en el principio de todas las cosas, y por eso es capaz de unificar al mundo y armonizar las miríadas de especies.
Explicándolo a través del Cielo y la Tierra, del varón y la mujer, y de los diez mil seres: el Cielo se alza en las alturas y la Tierra yace en lo profundo; sus naturalezas se oponen distantes, pero al descender el yang y ascender el yin se unen para obrar conjuntamente la transformación y la crianza, compartiendo una misma empresa.
El hombre y la mujer tienen naturalezas disímiles y se hallan opuestos, pero el anhelo de buscarse el uno al otro los comunica íntimamente.
Los seres vivos muestran incontables variedades contrarias entre sí, mas al recibir la armonía del Cielo y de la Tierra y alimentarse del aliento del yin y del yang, pertenecen a un mismo linaje.
Aunque las criaturas sean heterogéneas, su principio fundamental es uno solo; por eso, ante la inmensidad del mundo y la multitud de seres divididos en diez mil diferencias, solo el sabio es capaz de aunarlos.
Encontrarse en tiempo de oposición y consumar la utilidad de concertar las divisiones es una tarea supremamente magna; de ahí que se exclame: «¡Cuán grande es!». Y divergente.
Fuego arriba y lago abajo: las naturalezas de ambos elementos discrepan y se rechazan, formando por ello la imagen de la oposición y el distanciamiento.
El noble, al contemplar la imagen de la contraposición, en medio de la gran armonía universal comprende aquello en lo que debe guardar su justa diferencia.
En el trato de los sabios con el mundo, en lo tocante a la normalidad de las relaciones humanas, no dejan de coincidir plenamente con la sociedad; mas en aquello que el vulgo comparte indistintamente, guardan a veces una noble divergencia: en los principios eternos e inmutables coinciden con todos, mas en los yerros de las costumbres se diferencian.
Quien no sabe concordar con el orden natural perturba las normas y quebranta la razón; y quien es incapaz de mantener una digna diferencia se pliega ciegamente a los vicios de la masa.
La clave radica en saber discrepar sin romper la armonía, tal como señala la Doctrina del Medio: «Conciliador sin dejarse arrastrar».