Yichuan YizhuanTexto de la línea
Seis en el segundo lugar ocupa la posición central y obtiene la rectitud: encarna a quien ha dominado la vía del aquietamiento. Hacia arriba carece de correspondencia y sostén, no logrando el amparo de su soberano.
El tercer trazo mora en la cúspide del trigrama inferior, convirtiéndose en el señor que consuma el aquietamiento, el amo del reposo; mas es firme y carece de moderación central, sin dar con la justa mesura del aquietamiento.
Frena con dureza en lo alto, siendo incapaz de descender para buscar auxilio abajo; y el segundo trazo, por más que posea la virtud del justo medio y la rectitud, no puede lograr que aquel le obedezca.
El avance o detención del segundo depende por entero del trazo que manda, no teniendo libertad de obrar por su cuenta; de ahí la imagen de la pantorrilla: si el muslo se mueve, la pantorrilla lo sigue; el moverse o detenerse reside en el muslo y no en la pantorrilla.
Como el dos no logra valerse de la vía central y recta para auxiliar y enmendar la falta de moderación del tres, ha de esforzarse por seguirlo a su pesar, limitándose a seguirlo sin poder salvarlo. Aunque la culpa no recaiga en su propia persona, ¿acaso es esto lo que deseaba?
Sus palabras no son escuchadas y sus principios no pueden llevarse a la práctica; por ello su corazón no se siente complacido, al no poder cumplir sus nobles aspiraciones.
Cuando un letrado ocupa un puesto elevado le compete auxiliar y no someterse a ciegas; mas hallándose en una posición subalterna, a veces le corresponde auxiliar y a veces obedecer; y cuando tras intentar el auxilio no es escuchado, no le queda más remedio que seguir al superior.
El Comentario a las Imágenes dice: «No rescata a aquel a quien sigue»: quien está arriba no se repliega para escuchar.
La razón de que no logre auxiliarlo y sólo pueda seguirlo obedece a que quien ocupa la posición superior es incapaz de abajarse para obedecer; «replegarse a escuchar» significa condescender y atender al inferior.