Seis en el cuarto lugar habita La paz habiendo traspasado el centro; siendo yin y hallándose arriba, su voluntad tiende a bajar y retornar. Los dos trazos yin superiores también anhelan apresurarse hacia abajo; «pianpian» alude a un vuelo raudo y ligero.
El cuarto desciende con agilidad junto a sus vecinos; los vecinos son los de su propia especie: el quinto y el trazo superior. Si un hombre es rico y los suyos lo secundan, lo hacen por provecho; mas si lo siguen sin riquezas, es porque comparten la misma voluntad.
Los tres trazos yin son entidades propias de lo bajo; hallarse arriba constituye una pérdida de su auténtica sustancia. Como el deseo de todos es marchar hacia abajo, se siguen mutuamente sin mediar riqueza y concuerdan con sincera devoción sin esperar amonestaciones ni mandatos.
El ascenso y descenso de yin y yang señala el florecimiento o el bloqueo de los ciclos temporales: ora se unen, ora se dispersan, según la norma natural. Habiendo superado La paz su justo medio, la transformación es inminente.
Respecto al tercer trazo, el sabio aún aconsejaba que perseverar en la dificultad brindaría bendiciones, pues hallándose próximo al centro, si reconoce la advertencia puede preservarse; mas el cuarto ya ha dejado atrás el centro y la mutación es inevitable: de ahí que exponga expresamente el principio del principio y el fin, del fluir y el retornar.
El quinto trazo, señor de La paz, vuelve a manifestar la actitud propia para conducirse en ella.