Desde «Pequeña preponderancia: prosperidad» hasta «gran ventura». El Comentario Correcto dice: «Pequeña preponderancia: prosperidad» es el nombre del gua. Wang Bi, en su nota bajo el gua Gran preponderancia, dice: «Se pronuncia con el tono de rebasar o pasar de largo».
Temiendo que la gente lo interpretara con el sentido de transgresión o falta, por ello indicó la pronunciación. Así pues, el significado de «pequeña preponderancia» es idéntico a aquel.
El exceso en cosas pequeñas se denomina pequeña preponderancia; a esto alude «en su conducta sobrepasa en reverencia, en el duelo sobrepasa en aflicción».
Chu dice: «Alude a que en la conducta del hombre vulgar hay pequeños desvíos y faltas, y el noble adopta una conducta de extremada magnanimidad para corregirlos, a semejanza del sayo de piel de zorro de Yanzi».
Esto se debe a que, al cometer faltas el hombre vulgar, el noble obra con excesiva rectitud; no pretende definir el nombre del gua meramente como una falta.
El Dictamen dice: «Pequeña preponderancia: lo pequeño se sobrepasa y prospera», indicando que por causa del exceso se alcanza el éxito, lo cual aclara que no se trata de una culpa o falta; de ahí que Wang Bi señalara su pronunciación en Gran preponderancia, evidenciando que, aunque el nombre pudiera abarcar el sentido de culpa, prima el que el noble realice actos de extremo rigor.
Zhou y otros no comprendieron este principio y explicaron el nombre del gua atendiendo a la culpa, errando con creces. Sobrepasándose en asuntos pequeños la senda puede fluir; por ello se dice «Pequeña preponderancia: prosperidad».
«Es propicio perseverar» significa que, al corregir al mundo y estimular las costumbres, el beneficio estriba en retornar a la rectitud; de ahí que se diga «es propicio perseverar». «Puede atenderse a asuntos pequeños, no deben hacerse grandes empresas» atañe al momento oportuno.
Habiendo ligeros desvíos, solo cabe corregirlos mediante asuntos pequeños, sin que deba aplicarse la fuerza en grandes empresas; de ahí que se diga «puede atenderse a asuntos pequeños, no deben hacerse grandes empresas».
«El ave en vuelo deja su sonido; no conviene subir, conviene bajar; gran ventura» recurre a una metáfora para ilustrar que los actos de extremado rigor conllevan tanto ventura como desdicha. El ave en vuelo deja escapar su canto, afligida en busca de posada.
Si se empeña en subir, cada vez hallará menos adónde ir; si desciende, no perderá su reposo; con ello se asemeja al noble que, viviendo en una época de desvíos, asume una conducta de extremo rigor: si se pliega con docilidad, habrá ventura; si se opone y roza las escamas a contracorriente, habrá desdicha.
Por eso se dice: «El ave en vuelo deja su sonido; no conviene subir, conviene bajar; gran ventura».
Ser dócil es mantenerse en la humildad y guardar lo bajo; oponerse es ultrajar al soberano y rebelarse contra lo superior; por ende, se compara la rebeldía o docilidad del ministro con el ascenso o descenso del ave.
Sobre la nota que va de «El ave en vuelo» a «busca de posada», el Comentario Correcto explica: «El ave en vuelo deja escapar su canto, afligida en busca de posada»; dejar (yi) significa perder.
El ave que pierde su trino se encuentra en aprieto extremo, sin haber hallado morada segura. Las Analectas afirman: «Cuando el ave está a punto de morir, su canto es doloroso». Por ello se sabe que el sonido que deja es un lamento.