Siendo yin y débil carece de socorro, y tanto el trazo al que sostiene como sobre el que cabalga son yangs firmes, de donde convendría que surgiera el remordimiento.
Mas el cuatro, siendo yin, reside en posición yin, conquistando la rectitud de Xùn; hallándose en la base del trigrama superior, ocupa una sede encumbrada pero sabe condescender ante los de abajo.
Al estar debajo del puesto superior se somete dócilmente a lo alto, y al encarar a los de abajo con gentileza, muestra docilidad hacia los inferiores.
Manejándose con semejante tino, el arrepentimiento se desvanece; la causa de que tal pesar desaparezca es semejante a la obtención de las tres clases de presas en la montería, las cuales benefician tanto a los de arriba como a los de abajo.
En la cacería, las piezas cobradas se distribuyen en tres órdenes: la primera se seca para los sacrificios ancestrales, la segunda se destina al banquete de los huéspedes y al surtido de la cocina real, y la tercera se reparte entre los sirvientes y monteros.
El cuarto trazo sabe mostrarse dócil ante el yang superior e inferior a semejanza de las tres clases de caza, alcanzando de manera universal tanto a los de arriba como a los de abajo.
La posición del cuatro acarreaba originalmente motivos de culpa, mas por haberla conducido con consumada pericia, el remordimiento se esfuma y se corona con grandes méritos.
Si los asuntos del mundo se gestionan con semejante destreza, el motivo de pesadumbre puede transformarse en señalada proeza.