El Seis en la cima se halla al término del desposorio de la mujer y carece de correspondencia: es el desposorio que no llega a buen término.
La esposa existe para honrar a los ancestros y atender los sacrificios; si no puede celebrar los sacrificios, no puede cumplir su papel de esposa.
Los frutos de cestos y canastas son lo que el deber de la mujer provee; en la antigüedad, las ofrendas del gineceo tales como viandas, salmueras y adobos eran oficio de la señora noble.
En los sacrificios de los señores feudales, estos degollaban en persona las víctimas, y lo mismo hacían ministros y grandes oficiales; degollar y extraer la sangre servía al sacrificio, pues el rito enseña que el sacrificio de sangre exalta la energía vital.
La mujer debe portar cestos y canastos, pero si están vacíos, carece de ofrenda y no puede ofrendar los sacrificios. Esposo y esposa sostienen juntos el templo ancestral; si la esposa no puede atender los sacrificios, es como si el esposo no pudiese consumar la oblación.
Por eso, al degollar el carnero no hay sangre, y tampoco se puede sacrificar: significa que es incapaz de asumir los sacrificios. Si la mujer no puede atender los ritos sagrados, sobrevendrá el repudio y la separación: es el matrimonio sin consumación duradera.
¿Hacia dónde podría marchar que le resultase propicio?