El Sentido Correcto afirma: «La modestia» consiste en doblegarse e inclinarse ante los seres, posponiéndose uno mismo y adelantando al prójimo; tratando al mundo con tal disposición, adondequiera que se vaya se hallará paso franco; de ahí «éxito».
El hombre ruin no puede sostener la modestia largo tiempo; únicamente «el noble la lleva a término».
Con todo, al examinar la figura de La modestia, esta encarna la bondad más eminente de todas las conductas humanas, la cúspide de lo virtuoso; mas no estipula «supremo», «propicio por la perseverancia» o «buena fortuna».
Ello se debe a que «yuán» alude al inicio y cabeza de las cosas, mientras que «lì zhēn» encarna el sostén de la rectitud: si el modesto cede el paso a los demás, ¿cómo pretendería encabezar a las criaturas? Si se abaja ante el prójimo, ¿cómo impondría rectitud a los seres?
Por ello no se atribuyen aquí tales fórmulas. Asimismo, que la modestia cosecha ventura es verdad tan manifiesta que huelga declararlo.
En la estructura del Libro de los Cambios hay pasajes donde el desenlace dichoso es evidente de suyo y se omite la palabra ventura, como en el dictamen de este mismo hexagrama o en el «es propicio ver al gran hombre» del nueve en el quinto lugar de Lo Creativo (Qián).
Cuando en otros hexagramas se consigna expresamente «buena fortuna», suele haber ambivalencia entre el bien y el mal: si se obra rectamente la dicha sobreviene, pero si se obra mal no se obtiene.
En tales encrucijadas, temiendo que no se discierna el fruto, se explicita el auspicio; como en el seis en el quinto lugar de Lo Receptivo o en el seis en el quinto lugar de La paz (Tài), donde ocupando una línea yin la cumbre, solo si se conducen conforme al deber hallarán la «suprema ventura».
En otros casos la dicha puede valer para el noble y ser ruina para el hombre vil —como en el nueve en el quinto lugar de El estancamiento (Pǐ): «Cesa el estancamiento; ventura para el gran hombre»—, o convenir al hombre vulgar y perjudicar al sabio —como en «ventura en lo pequeño, desastre en lo grande» en La dificultad al comienzo (Zhūn), o «abriga y sostiene: ventura para el hombre vil» en el seis en el tercer lugar de El estancamiento—.
También hay situaciones donde la bendición es deslumbrante y se proclama sin ambages, como en el nueve arriba de La gran posesión: «El amparo viene del Cielo: ventura; nada que no sea favorable». Así, las leyes estilísticas del Libro no se atan a un molde rígido.
Si en el dictamen general de La modestia se calla el vocablo ventura por ser obvia, ¿por qué en el seis al comienzo, el seis en el segundo lugar y el nueve en el tercer lugar sí se consigna?
Porque el dictamen abarca las seis líneas y la virtud general es tan excelsa que no precisa de tal apostilla, mientras que cada línea particular entraña matices de perfección donde conviene certificar la buena fortuna.