Yichuan YizhuanTexto de la línea
El tres ocupa el vértice del cuerpo inferior: hallándose abajo se sitúa por encima del pueblo, lo que evoca a los señores feudales y príncipes.
Los señores feudales rinden vasallaje por arriba al Hijo del Cielo; el Hijo del Cielo ostenta la dignidad suprema de todo cuanto existe bajo el firmamento, y en los confines de la tierra no hay quien no sea servidor del rey.
Quienes están abajo, ¿cómo se atreverían a apropiarse en exclusiva de sus posesiones? La riqueza territorial y la multitud de vasallos pertenecen por derecho al soberano; tal es el principio recto.
Por consiguiente, cuando el tres coincide con el tiempo de La gran posesión y detenta el rango feudal en medio de la magnificencia, debe consagrarlo en ofrenda ante el Hijo del Cielo, lo que significa poner sus haberes a disposición del monarca supremo: este es el deber inmutable de un vasallo.
Mas si un hombre ruin ocupara dicho lugar, pretendería acaparar la riqueza para su beneficio particular ignorando el deber de lealtad desinteresada; por ello se afirma: «el hombre vil no es capaz de hacerlo».