Tanto La paz como El estancamiento toman la grama como imagen debido a que la pluralidad de trazos yang o yin hallándose abajo evoca raíces entrelazadas.
En La paz, emprender la marcha juntos es venturoso; en El estancamiento, guardar juntos la rectitud es lo que propicia el éxito.
Al principio, ubicar al hombre vulgar adentro y al noble afuera configuraba el sentido de El estancamiento; mas luego, situar a Seis al comienzo abajo encarna la conducta del noble.
El Libro de las Mutaciones extrae sus enseñanzas según el momento, con perpetua variabilidad: en la hora del estancamiento, quien permanece abajo es el noble.
Los tres trazos yin de El estancamiento poseen arriba sus respectivas correspondencias; mas en época de cerrazón e incomunicación, tales vínculos quedan rotos: de ahí que no se aplique la correspondencia ordinaria.
Si Seis al comienzo logra preservar su integridad junto a los de su especie, hallará la fortuna de saber conducirse en el estancamiento y su camino prosperará.
Quien insiste en medrar durante la crisis es el hombre vil; el noble tan solo busca salvaguardar su rectitud y esquivar el peligro. Ni al avanzar ni al retirarse deja el noble de obrar al unísono con sus semejantes.