En la Secuencia de los Hexagramas de Morder atravesando: Aquello que es digno de ser contemplado suscita la unión, por eso le sucede Morder atravesando.
«Hé» significa unión; una vez que algo se ofrece a la contemplación, acudirán otros a unirse a ello; por esta razón Morder atravesando sucede a La contemplación. «Shì» significa morder con los dientes; «Hé» es cerrar la boca juntando las mandíbulas.
Si hay un objeto interpuesto en la boca, se muerde y sólo entonces las mandíbulas se unen. El hexagrama tiene dos líneas firmes en los extremos y suavidad en su interior; firme por fuera y hueco por dentro, es la imagen de la boca humana abierta.
En el centro de ese vacío se halla otra línea firme, lo que representa la imagen de un bocado trabado entre los dientes.
Si la boca tiene algo atravesado, los dientes de arriba y abajo quedan separados y no pueden unirse; es indispensable morderlo para que puedan cerrarse: de ahí el nombre de Morder atravesando.
Los sabios aplicaron la imagen del hexagrama a los asuntos del imperio: en la boca representa un objeto que impide la unión; en el imperio representa a rebeldes contumaces, calumniadores y perversos interponiéndose en medio, por cuya causa los asuntos del mundo no logran la armonía.
Deben emplearse castigos penales: corregir con levedad en las faltas menores y aplicar la pena capital en las mayores para extirpar el mal; sólo entonces podrá consumarse el orden en el imperio.
Toda falta de concordia en el mundo, en un reino, en una familia o en las diez mil cosas se debe siempre a la presencia de un obstáculo intermedio; sin ese obstáculo, sobreviene la unión.
Incluso la fecundación del Cielo y la Tierra y la maduración de los seres requieren de la unión para cumplirse; cuanto no alcanza a unirse padece una traba que lo divide.
Si entre gobernante y ministro, padre e hijo, parientes o amigos surgen distanciamientos, rencores o discordias, es porque hombres calumniosos se han cruzado entre ellos; expulsándolos, se restablece la armonía. Por eso la obstrucción divisoria es el mayor daño bajo el cielo.
El sabio contempló la imagen de Morder atravesando y la extendió a todos los asuntos del imperio, haciendo que se extirpen los obstáculos para alcanzar la unión; así no habrá nada que no sea armonioso y ordenado. Morder atravesando es el gran instrumento para ordenar el imperio.
Para eliminar los obstáculos intermedios es preciso valerse de las leyes penales; de ahí que el hexagrama tome el sentido de administrar los castigos. En los dos trigramas, la claridad que ilumina y la majestad que estremece son la imagen de la justicia penal.
«Morder atravesando: éxito»: el hexagrama encierra en sí la prosperidad. La razón por la que los asuntos del imperio no prosperan es la existencia de una traba; al morderla y unir los extremos, todo fluye sin tropiezo.
«Es propicio administrar justicia»: la forma de morder y unir exige recurrir a los procesos penales. ¿De qué otro modo podrían erradicarse los obstáculos del imperio si no es mediante la justicia?
No se dice simplemente «es propicio castigar», sino «es propicio administrar justicia», porque el hexagrama ofrece la imagen de una luz esclarecedora que favorece la debida instrucción de las causas penales.
El juicio penal sirve para escudriñar la verdad y la falsedad; al desentrañar los hechos reales, se descubre el origen del engaño y sólo entonces pueden disponerse prevenciones y aplicarse las penas correspondientes.
El Comentario para la Decisión dice: «Tener un objeto en la boca se llama Morder atravesando». «Morder atravesando y alcanzar el éxito»:
Porque hay algo atravesado en la boca se llama Morder atravesando.
Cuando un objeto obstruye la boca causa daño; al morderlo y unir los dientes el perjuicio desaparece y el éxito se despliega; por eso se dice: «Morder atravesando y alcanzar el éxito».
«Lo firme y lo blando se dividen; hay movimiento y claridad; el trueno y el relámpago se unen y resplandecen»:
Se refiere a los talentos del hexagrama.
Las líneas firmes y flexibles se intercalan; firmes y blandas se distinguen sin mezclarse en confusión: es la imagen del discernimiento lúcido. El discernimiento lúcido es la raíz para juzgar las causas penales.
Movimiento y claridad: abajo está La conmoción (trueno) y arriba Lo adherente (fuego); su acción es dinámica y a la vez esclarecida.
El trueno y el relámpago se asocian y resplandecen: el trueno retumba y el relámpago fulgura, manifestándose al unísono con mutuo auxilio para resplandecer juntos. La iluminación y el temor reverente marchan a la par: tal es el camino de administrar la justicia.
Al haber iluminación, ninguna culpa queda oculta; al haber majestad temible, nadie se atreve a desobedecer. Habiendo indicado antes con los dos trigramas el movimiento y la claridad, reitera aquí la idea del uso conjunto de la majestad y el esclarecimiento.
«Lo blando alcanza el centro y asciende; aunque no ocupa su posición correcta, es propicio administrar justicia».