«蹇» [Jiǎn] es dificultad. La dificultad de Jiǎn es a la acción lo que la firmeza a Qián [Lo Creativo]; si solo se entendiera como mera dificultad, el sentido quedaría incompleto. Jiǎn entraña desfiladeros y riesgos.
Zhūn [La dificultad al comienzo] también es dificultad, y Kùn [La opresión] también lo es; empero, aun compartiendo la noción de dificultad, sus sentidos divergen.
Zhūn es la dificultad de los comienzos que aún no logra abrirse paso; Kùn es el agotamiento de las propias fuerzas; Jiǎn es la aspereza del peligro y las sendas escarpadas: difieren entre sí.
El peligro se alza al frente: el abismo de Kǎn se interpone, y abajo Gèn se detiene sin lograr avanzar; por eso es Jiǎn. Desde el talento del gua se expone el modo de afrontar el obstáculo. Arriba hay peligro y abajo quietud: al divisar el peligro, se es capaz de detenerse.
Quien desafía el peligro avanzando cosecha arrepentimiento y culpas; por eso se ensalza como sabia la capacidad de detenerse.
Cuando arrecia la adversidad, solo saber detenerse resulta benéfico; de ahí que en todas las líneas, salvo la quinta y la segunda, el ir sea pérdida y el venir ganancia. «No es propicio el noreste: su camino se agota». En el tiempo del obstáculo conviene buscar la calma llana.
El suroeste es Kūn, docilidad y apacibilidad; el noreste es Gèn, desfiladeros y riscos. El nueve asciende a ocupar el quinto lugar y obtiene una posición central y correcta; esto es avanzar y ganar un terreno apacible, por ello es propicio.
Aunque el quinto lugar esté en medio del peligro de Kǎn, se le llama llano y apacible porque el gua proviene originariamente de Kūn, y al ascender el trazo al quinto lugar se forma Kǎn; por ende se toma únicamente el sentido de avanzar y alcanzar el centro, sin atender a la formación del peligro.
Si en pleno obstáculo uno se detiene en parajes peligrosos, la traba se agrava; por eso «no es propicio el noreste: su camino se agota», lo que alude al extremo del obstáculo.
En tiempos de adversidad, a menos que sea un sabio virtuoso, nadie puede redimir los obstáculos del mundo; por consiguiente, «es propicio ver al gran hombre». Cuando el gran hombre ocupa su debido puesto, consuma la obra de superar el obstáculo.
«Avanzar tiene mérito»: quien puede resolver las trabas del mundo solo lo logra mediante la senda de la gran rectitud.
El Maestro toma además la capacidad del gua y señala que, salvo la línea inicial, todas las demás líneas de Jiǎn ocupan su posición correcta; de ahí «la perseverancia en la debida posición trae ventura».
Aunque el seis al comienzo sea un trazo yin en lugar yang, por situarse en lo más bajo representa también la rectitud propia del yin. Al ordenar el estado con semejante senda recta, es posible salvar el obstáculo. «¡Cuán grande es!».
El tiempo del obstáculo y el camino para superarlo poseen una aplicación suma; por ello se exclama: «¡Cuán grande es!». ¿Acaso las dificultades del mundo se allanan con facilidad? Solo un sabio o un virtuoso es capaz de ello; de ahí que su empleo sea en verdad grandioso.
Actuar conforme a la oportunidad, sopesar los riesgos antes de andar, seguir la senda llana y fundamentarse en el principio supremo de rectitud: tal es la aplicación temporal de Jiǎn.