El Orden de los hexagramas expresa: ascender sin tregua conduce indefectiblemente a la opresión; por eso le sucede La opresión (agotamiento).
Quien asciende va de abajo hacia arriba mediante el despliegue de su fuerza; no detenerse conduce al agotamiento inevitable, de ahí que a El ascenso siga La opresión. Opresión encierra la idea de extenuación y escasez.
En la figura, Duì se ubica arriba y Kǎn abajo: si el agua reposara sobre el lago, el lago contendría agua; mas hallándose el agua por debajo del lecho, el lago queda seco y desprovisto de líquido, imagen viva del desamparo y la privación.
Además, Duì se halla con su yin en lo alto mientras Kǎn mora abajo con su yang; Seis arriba corona a dos trazos yang, y Nueve en el segundo lugar está hundido en medio de dos trazos yin: lo dócil asfixia a lo firme, configurando la opresión.
Es el tiempo en que los nobles son eclipsados y perseguidos por hombres vulgares. Si se posee el talento del hexagrama, aun oprimido se alcanzará el éxito y se preservará la rectitud; tal es el camino del gran hombre ante el agobio. Por eso alcanza ventura y queda sin falta.
Al afrontar la opresión, el gran hombre no solo ve prosperar su camino, sino que se alegra en el Cielo y acepta su destino sin perder la ventura; y amoldándose a los tiempos con prudencia, gozará de mayor holgura.
«Cuando se dice algo, no se le cree»: en medio del agobio, si uno habla, ¿quién habrá de creerle? El Dictamen dice: «La opresión: lo firme es sofocado». El gua se llama opresión porque lo firme ha sido sofocado por lo blando.
Hallarse hundido abajo y cubierto arriba es la causa de la opresión; el hundimiento es también sofocación. Los nobles luminosos y firmes son eclipsados por hombres vulgares y oscuros: es la época en que el camino del noble sufre asfixia y encierro.
«Estar en el peligro y conservar la alegría; hallarse oprimido sin perder el propio éxito: ¿quién sino el noble es capaz de ello?»
Con las virtudes del gua se describe cómo conducirse en la opresión.
Abajo está el abismo peligroso y arriba la complacencia; significa habitar el peligro manteniendo el gozo sereno. Aunque sumido en la penuria y en trances escarpados, halla sosiego en la justicia y la complacencia brota de su interior.
El tiempo puede ser adverso, mas al no apartarse de la justicia, su camino se desenvuelve por sí mismo: oprimido, no pierde la vía de su éxito. ¿Quién sino el noble puede obrar así?
Si alguien en tiempo de opresión buscase ventajas personales, aunque su cuerpo medrase, su camino quedaría oprimido. Las sendas del noble y del gran hombre se corresponden. «Perseverancia; el gran hombre alcanza ventura: gracias a su centro firme».
Poder guardar perseverancia en la opresión es la razón de la ventura del gran hombre, pues actúa conforme a la senda del centro firme, como representan las líneas quinta y segunda. Sin la firmeza central, al afrontar la tribulación se extraviaría la rectitud.
«Cuando se dice algo, no se le cree: hacer uso de la boca solo conduce al desamparo». Hablar en medio de la opresión concita la desconfianza ajena; pretender librarse del apuro mediante la elocuencia solo atrae mayor agotamiento.
Habiéndose definido la opresión por la serenidad y la palabra, se impone la advertencia de no abusar de la boca.