Secuencia de los hexagramas: Las cosas no pueden permanecer confinadas en El estancamiento perpetuo; por eso le sucede La comunidad.
Cuando Cielo y Tierra no se unen reina El estancamiento; cuando lo alto y lo bajo comulgan en armonía florece La comunidad: siendo opuestos en significado, se siguen uno a otro.
Asimismo, en una era de bloqueo, solo aunando voluntades es posible salvar la crisis; por ello La comunidad sucede a El estancamiento.
La figura muestra Lo Creativo arriba y Li abajo; juzgando por sus imágenes, el Cielo está en lo alto y la naturaleza del fuego es arder hacia arriba coincidiendo con el Cielo: por eso es La comunidad.
Considerándolo por sus dos cuerpos, el quinto trazo ocupa la posición correcta presidiendo Lo Creativo, mientras el segundo rige a Li; ambos trazos se corresponden con moderación y rectitud aunando lo alto y lo bajo: este es el espíritu de La comunidad.
Además, el hexagrama contiene un único yin con el cual ansían unirse todos los trazos yang: he aquí otra razón de La comunidad.
Aunque otros hexagramas poseen un solo yin, en el tiempo de La comunidad el segundo y el quinto se corresponden y el fuego y el cielo comulgan en su ascenso, confiriéndole una trascendencia singular. El campo abierto evoca la vasta llanura, denotando amplitud y exterioridad.
La verdadera comunidad entre los hombres se rige por la Gran Unión universal, nacida del corazón altruista de sabios y santos; mas la afinidad del hombre común brota de complacencias particulares, degenerando en partidismos estrechos.
Por ello ha de ser en campo abierto, libre de apegos mezquinos y en la inmensidad del llano: al no atarse a parcialidades, alcanza la concordia más pura y universal, donde nada queda excluido por remoto que se halle: su éxito resulta evidente.
Quien sabe unirse con todo el mundo logra que el orbe entero marche a su lado; comulgando todos al unísono, ¿qué precipicio no podrá cruzarse o qué zozobra no hallará desahogo? Por ello es propicio vadear las grandes aguas y conviene la perseverancia del noble.
Lo dicho antes respecto al campo abierto buscaba alejar el compadrazgo mezquino; mas aquí se subraya que debe guiarse por la senda recta del noble.
La rectitud del noble es la justicia imparcial del bien común: por distante que se halle a mil leguas o mil años en el tiempo, concuerda como las mitades de un mismo talismán; extendida por los cuatro mares entre miríadas de pueblos, ninguno deja de secundarla.
El hombre vulgar, por el contrario, solo sigue sus pasiones privadas: a quien le place, aunque yerre, lo aprueba; y a quien aborrece, aunque tenga razón, lo rechaza; sus alianzas no son sino facciones corrompidas, pues su ánimo carece de rectitud.
Por ende, la virtud de La comunidad estriba en la firme perseverancia del noble.